Me parece que este es un día feliz, demasiado, por lo visto, nada nos corrompe, nada lo hará. Eres tú mi deseo más profundo y yo soy el tuyo, esta es la tarde invernal que disfrazas, continúa cantándome, no te calles, quiero tu voz cerca de mi oído, quiero sentirte mientras esta brisa que anuncia la lluvia corre, nos acerca y nos aleja. No te alejes de mí, no es sólo tu cuerpo el que quiero cerca del mío, sino también tus pensamientos, tu mirada acuciosa bajo el verde grisáceo de tus ojos que me aprisionan lentamente sin tregua, sin preguntas, sin consideraciones vagas y protocolares. Es así como te quiero, es así como me quieres, nada tan elaborado, sino más bien espontáneo como niños, corazón descubierto, nada que ocultar.
Quiero correr, quiero quedarme, quiero seguirte hasta el fin del mundo, quiero congelar este momento, pero también quiero vivirlo a concho, sin guardarme un beso, un abrazo o una caricia siquiera, quiero entregarlo todo, porque es nuestro día feliz. Ya no estoy yo sola en este lugar, estás también tú, ya no estás lejos sumido en tus pensamientos, ahora estás aquí sólo para mí y juntos haremos eterno este minuto en el cual la fusión de nuestros seres gana terreno y llega la explosión: finalmente la naturaleza se ha manifestado en un carnaval de sensaciones táctiles, colores, olores y sabores que se van grabando paulatinamente en nuestros cuerpos, nuestras historias, nuestras vidas con hilos de oro. Este es el lugar, este es el día, todo perfecto, todo feliz, nada más importa, no quiero el pasado ni el futuro en nuestras mentes, sólo la simpleza de nuestra unión. La calle que nos arrulla guardará nuestro secreto, cada piedra oye tu canción mientras se empapa lentamente por estas gotitas de lluvia, el cielo gris no ha contenido más sus nubarrones y se exprime, nos enseña que ya no somos seres aislados, sino que somos parte de este mundo, es nuestro día feliz. Nada es casualidad ni equivocación. Te amo y déjame ser feliz amándote.
sábado, febrero 16, 2008
Publikando... "Nuestro día feliz"
By Mass 0 comentarios en 9:04 p.m.
jueves, febrero 14, 2008
Oda a la FELICIDAD
Esta vez dejadme ser feliz, nada ha pasado a nadie, no estoy en parte alguna, sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón, andando, durmiendo o escribiendo. Qué voy a hacerle, soy feliz. Soy más innumerable que el pasto en las praderas, siento la piel como un árbol rugoso y el agua abajo, los pájaros arriba, el mar como un anillo en mi cintura,hecha de pan y piedra la tierra el aire canta como una guitarra.
Tú a mi lado en la arena eres arena, tú cantas y eres canto, el mundoes hoy mi alma,canto y arena, el mundo es hoy tu boca, dejadme en tu boca y en la arena ser feliz, ser feliz porque si, porque respiro y porque tú respiras, ser feliz porque toco tu rodilla y es como si tocara la piel azul del cielo y su frescura.
Hoy dejadme a mí solo ser feliz, con todos o sin todos, ser feliz con el pasto y la arena, ser feliz con el aire y la tierra, ser feliz.
(Del tío Pablo Neruda)
By Mass 0 comentarios en 11:33 p.m.
miércoles, febrero 13, 2008
Tregua

La tregua, la pausa que te pido esta vez para fortalecerme ante tus palabras, para prepararme, creo que dos meses y unos cuantos escritos no lo son todo.
Una pausa para comenzar a comunicarme con Dios sin tenerte como tema principal, para comenzar una relación con él que sea, al menos, normal.
Una tregua, una pausa a tu violencia implícita y a mi silencio delator.
No es un final, no dijimos "stand by", sólo esta vez mi voz alcé para empezar una tregua en los rincones menos explorados de mi ser, donde veo que cohabitan la ira, la impaciencia, la incomunicación y mis angustias.
Una pausa pido, casi rogando desde el piso, una pausa desde este lápiz entintado que mancha hojas blancuzcas, una tregua desde cada latir, una tregua desde mis ojos verdes tan calcados a los de mi madre, Isabel.
Una tregua, una pausa inicio desde éste mi diario, en las lánguidas tardes sentada al comedor sola, observando la nada, horas pasando en calma, alargándose agónicas, perdiéndose entre mis juegos solitarios.
Una tregua antes de gritarte en la cara todo lo que odio tu vida y cuánto deseo desmarcarme de esa maldita generación que pobla estos tiempos, arrasando con su letargo y sin razones para comunicar, desmotivados porque creen ser superiores y haberlo visto todo. Una tregua para no terminar como tú.. ¡¡¡un viejo de mierda!!!
Inspirado por "La Tregua"
By Mass 0 comentarios en 10:17 p.m.
martes, febrero 05, 2008
Hijos de la Soledad...
En su mayoría jóvenes, los hijos de la soledad, son LA tribu de estos tiempos, nada de pokemones ni visual. El grupo no es hermético, es transversal a todas las clases socioeconómicas, no vive en comunidades, ni tiene lugares fijos de encuentro, no tienen un estilo de vestir definido, ni de gustos musicales o artisticos.
Hay un gran número que es autodidacta en distintas materias de la vida.
El 99% se la juega sol@ o "se rasca con sus propias uñas". Estudiar y trabajar no es algo que les de asco, es tan asumida la necesidad que pasa a ser hobby.
Los hijos de la Soledad tienen buena música en su reproductor, muchos amigos en su agenda (y hartos contactos en msn), un peluche o cojín regalón, nostalgía de un entorno en blanco y negro, una de las ventanas tiene excelente vista para disfrutar del esplendor del sol matutino o de la lluvia, una sonrisa ancha y sobretodo un sueño (o muchos pequeñitos), un fin que los hace levantarse cada mañana.
Los hijos de la Soledad no son un mal de la sociedad, por el contrario, siempre son un aporte, buscan el bien común dentro de su búrbuja egoísta, buscan formar buenas familias, construyen excelentes relaciones interpersonales, viven por otros, por las necesidades que otros tengan porque ellos mismos necesitan de esos otros.
Los hijos de la Soledad son ciudadanos del mundo, son amigos fieles, son hijos incomprendidos, faltos de apoyo, llenos de respuestas a preguntas que nunca les hicieron, los hijos de la Soledad asumieron su soledad como algo inherente a su existencia, son -probablemente- seres humanos más avanzados, son convivibles, son amables, son hijos de quien los amparó en su regazo amplio: la Soledad.
By Mass 0 comentarios en 5:43 p.m.
jueves, enero 31, 2008
Publikando "Ceda el paso"
Lo único que hice fue cruzar la calle con el verde del semáforo, jamás pensé que esa calle era el camino de tu vida.
Me cautivaste apenas te conocí, cambiaste mis perspectivas y mis direcciones para girarlos en dirección a ti, me das la mano, pero luego me sueltas dejándome caer, ¿cómo funcionan las cosas?
Me duermo pensando en los misterios que ocultas bajo esa sonrisa perfecta, te sueño dulcemente para despertar a una realidad de angustia en la cual eres protagonista. No me dejes caer otra vez en el abismo de una soledad, muéstrame tu corazón de verdad, no lo escondas con palabras, con miradas, me matas.
De pronto siento que estoy en el desierto, a lo lejos diviso un oasis, tengo sed, me acerco con las pocas fuerzas que me quedan y la mochila llena de fracasos, ausencias y prohibiciones respecto de mi amor, que es real, es puro, tan puro como el agua de aquel oasis que pronto alcanzaré. El viento comenzó a soplar fuerte, me estremezco de frío y se me nubla la vista. El viento ha cesado, me atrevo a abrir los ojos y me percato de la triste situación: el oasis no era más que una imagen inventada por mí, para mí, una triste mentira, traída a una vacía existencia contigo ausente.
Una bocina me hace despertar en medio de la avenida, me apresuro a correr y te veo en la vereda, me acerco a saludarte, vamos camino al colegio y ese beso en la mejilla además de hacer que mi corazón esté pronto a explotar, me dejó tu aroma a flores frescas, mientras hablamos me concentro en tus labios, se me ha ocurrido mirar tu mano, que lleva una cartulina, te pregunto si la cargo por ti, me dices que no, pero no puedo evitar sentir ganas de tomarte la mano y llevarte corriendo hasta el fin del mundo, yendo por verdes campos y la vista fija en el horizonte que nos espera, podemos pasar por debajo de ese arco iris y saltar a la esponjosa nube que se asoma. ¿Cómo dices? ¿Llegamos atrasados? ¿Otra vez? Es una lástima el hecho que tengamos cuarenta y cinco minutos para conversar de la vida, de veras que es tan triste que no puedo evitar la sonrisa de oreja a oreja. Me conversas y conversas, no me aburres, pero me gustaría callarte con un beso. ¿Alguna vez me verás como algo más?
Sea como fuere, me gustas, me encantas, fíjate cómo se ilumina mi rostro cuando aparece tu figura recortada en el umbral del mundo, cómo brillan mis ojos cuando pronuncio tu nombre. Me gustas, no lo niego, no lo evito.
By Mass 0 comentarios en 9:10 p.m.
viernes, enero 11, 2008
Había olvidado un poco los diálogos...
Le di un café porque temblaba de frío, vimos un rato televisión para que se relajara, estuvimos conversando un poco
-¿Cuántos años tienes?
-Veinticinco
-Yo, veintitrés
-¿Te gustan los chocolates?
-Sí, son una buena droga, aunque sin los extras, como almendras y otros…
-Me gustan las drogas, a veces necesito depender de algo
-Fumas harto
-Tú comes mucho chocolate
-En Canadá es muy frío
-¿Cuántos años?
-Desde que nací hasta mi cuarto cumpleaños, diecinueve años que no veo ni sé nada de mi padre.
-A veces es mejor así, los papás son problemas nada más
-¿Hace cuánto te fuiste de la casa?
-Ya van dos años.
-¿Y hace cuánto que tus papás se separaron?
-Hace once años.
-¿Y en realidad?
-Toda la vida. Mi mamá soñaba con una familia grande, una casa grande para esa familia y un perrito. Nunca soñó ser feliz, quizá por eso hasta hoy no lo es.
Me tomó la mano y fue la primera vez que no sentí que alguien hacía eso por sentir lástima de mí. Nos miramos fijo.
-¿De qué tienes miedo?
-De perder el control
-¿Cómo?
By Mass 2 comentarios en 11:48 p.m.
jueves, diciembre 27, 2007
Gran Santiago

A veces me cuesta cerrar los ojos, extender las plantas de mis pies en el suelo, tomar una bocanada grande de aire y conectarme con esta ciudad. Me ha tomado veinte años encantarme con ella.
Mauricio me regaló su antigua camara fotográfica y agradecido la guardé en el segundo cajón de la comoda. Hace tres meses la saqué, fui al centro comercial y le compré un estuche, me lo colgué al cuello y le saqué una foto al vendedor, a las vitrinas, al piso del pasillo, a la bola de helado que se derretía en una banca. Recordé "pintura fresca" sobre una banca del parque, era blanca, era cómoda, estaba junto a un árbol que le daba la sombra perfecta. Recordé los arboles del bandejón central de la avenida. Recordé la avenida que en su término albergaba la pareja besándose. Recorde el beso que me dio Agustina en la azotea de un edificio. Recordé el edificio que diseñó Ariel. Recordé los papeles de Ariel. Rcordé que Ariel era mi amigo. Recordé que yo lo dejé. Recordé que su novia lo dejó. Recordé que su ex-novia no lo deja acercarse a más de 50 metros de su hijo. Recordé que Ariel sufre. Todo esto en mi ciudad. Todo esto en unos cuantos rollos fotográficos. Me tomó tres meses encantarme con esta ciudad, con su inmundicia, con su codicia, con su podredumbre que me atrae.
Me tomó salir del terminal de buses encantarme con Valparaíso, es como si siempre pertenecí ahí, mi cámara no fue necesaria, el aire entraba a mi cuerpo por cada uno de los poros de mi piel, mis pies no se extendieron, echaron raíces, no cerré los ojos, los abrí. Me tomó siete minutos encantarme con la ciudad en la que hoy vivo desde la cámara de Mauricio.
By Mass 1 comentarios en 10:58 p.m.

